Comiendo empanadas

Iba un señor por la calle cuando de repente se le ocurren comer empanadas. Al caminar un par de cuadras encontró a un joven gritando:
- ¡Caliente la empaná, caliente la empaná!
Entonces el señor preguntó:
- ¿Cuánto vale una empanada?
- Mil pesos no más, señor.
- Deme una, por favor.
El señor se va con su compra pero, luego de un rato vuelve enfurecido donde el joven y le dice:
- ¡Oye idiota, esta empanada está fría!
- Pero claro que sí, por algo yo gritaba, "¡Caliente la empaná, caliente la empaná!"

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7 de Noviembre, 2007
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empanada, caliente

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