En familia

Estaban dos borrachitos en un bar cuando ya estaba por cerrar.
-Oye cumpa, ¿por qué no vamos a mi casa para seguir chupando?
-No, mejor vamos a la mía que es aquí cerquita.
-No cumpa, la mía es más cerquita.
-A ver, vamos, a ver cuál es más cerca.
Y se van, llegando a la esquina se detienen y uno le dice al otro:
-Ya llegamos cumpa, está es mi casa.
Y el otro le dice:
-No puede ser cumpa, ésta es mi casa.
-No te creo, es la mía.
-A ver, tocaremos la puerta así sabremos de quién es.
Tocan la puerta, sale la dueña, y les dice;
-¡Que bonito, que bonito, padre e hijo borrachos!

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30 de Octubre, 2007
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Padre, hijo

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