Hambre pero no sed

Una novicia llevaba a su cuarto un balde de agua todas las noches. La madre superiora muy intrigada una noche la siguió para espiarla viendo por la cerradura.

La novicia se había levantando el hábito y comenzaba a echarse agua a sus partes íntimas:
- Toma!!... toma!!... pasarás hambre, pero no sed... toma! toma!

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17 de Febrero, 2011
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chistes, curas, monjas, novicia, religion, convento, hambre, sed

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