Leccion divina

Un famoso mariconazo, que tantas veces había dado y tantas otras recibido, un buen día muere y llega en presencia de San Pedro.
El Santo le dice paternal:...

-Querido hijo, para entrar al paraíso deberás respoder a mi pregunta, para la cual seguramente no estás todavía preparado; en tanto, toma ésta pastilla. Y le dá un comprimido blanco del tamaño de un botoncito, vuelve a la tierra y tómala con un poco de agua, luego vuelve a mí.
El mariconazo, estupefacto lleva a cabo la orden y, después de algunos minutos, comienza a sentir un gran malestar de panza; corre al baño, donde se libera en una terrible y maloliente diarrea por 10 minutos seguidos.
Terminando de salir del baño, se reencuentra, blanco y demacrado de frente a San Pedro, que lo mira con ojo clínico, y le dice: -Aún no te encuentro listo, y le dá una pastilla del tamaño de un cacahuate y le pide hacer lo mismo de la vez anterior.
Esta vez el efecto de la pastilla es mortal, el mariconazo tiene diarrea ininterrumpidamente por 3 horas, y luego, extenuado, se encuentra delante del Santo. Después de un atento examen, le dice:
-Todavía no estás listo y le da otra pastilla, ahora de la dimensión de una nuez. El efecto es terrible, espantoso, bestial... una megadiarrea de 12 horas con daños en el cólon y hemorroides múltiples.
El maricón, ya convertido en una larva humana, vuelve delante del Santo hombre, que lo mira y aprueba con la cabeza:
-Sí, sí, ahora seguramente estás listo para mi pregunta: -¿Habéis entendido ya, para qué sirve tu trasero?

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15 de Abril, 2008
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san pedro, homosexual, gay, cielo, paraiso

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